
HABLEMOS DE PEDIATRIA
La lactancia materna es la opción de platino para alimentar a vuestros bebés aunque es verdad que existen ciertos imponderables:
Por parte de la madre, si existen anomalías anatómicas del pezón, se debe intentar la inducción mediante el uso de pezoneras, útiles también para prevenir la aparición de grietas.La mastitis, requiere el uso de antibióticos por lo que, durante el tratamiento, se debe recurrir a la leche maternizada si bien, llegada la curación, es muy aconsejable intentar de nuevo el estímulo mamario de la succión del bebé con bastante posibilidad de que reaparezca de nuevo una óptima secrección glandular; a esto, se le llama, relactación. La hipogalactia, es decir, la escasa producción láctea, por diversos motivos y la agalactia, o la ausencia irreversible de la subida de la leche, sí hacen necesario utilizar una alimentación sustitutiva artificial. El uso de fármacos, para aumentar la producción láctea (Sulpiride), no es recomendable, al menos, desde mi punto de vista.
Por parte del lactante, también pueden existir anomalías anatómicas y/o funcionales que bloqueen el acto de la succión, como ocurre con ciertos trastornos neurológicos, así como en anomalías congénitas en boca, paladar y faringe, que provoquen alteración de la deglución; los más conocidos, el labio leporino y la fisura palatina, entre otros, requieren una rápida corrección quirúrgica.
Siempre que sea posible, se recomienda lactancia materna exclusiva, hasta los cinco o seis meses de edad, en que se debe asociar, muy escalonadamente, la alimentación complementaria, aunque la leche materna, debe ser considerada como alimento básico hasta la edad de un año.
Existen sólidos argumentos biológicos y psico-sociales, que demuestran que, la lactancia materna, es beneficiosa para el bebé, para la madre y para la sociedad.
Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros
Comentarios recientes