
Renacen, por primavera,
frondosos brotes de
albahaca;
y las hojas, que verdean,
llenan mi alma de anhelos
y, de aroma, mi esperanza
Desde la mar, hoy serena,
escucho que me han citado
y anhelante y perfumado
bajo deprisa a la playa.
No descubro tu presencia,
pero la siento en mi cuerpo:
el corazón atizado
y mil suspiros al viento,
impenitentes, te llaman…
Es tu voz que, alegre, canta;
la escucho en la caracola,
que, en bajamar, se aposenta
en un remanso de arena.
Rompen con fuerza las olas,
se levanta la resaca
y el vaivén que se genera,
el ritmo, a bolero, cambia.
Pero tu efigie no encuentro:
tiene poco fondo el agua
y queda alto el firmamento;
sigo la estela del canto
y, en la línea mar y cielo,
¿son los reflejos del sol
o claman tus ojos despiertos?
Pido, con locura, un beso:
un recado trae la brisa,
y en mi cara, un escarceo;
con el sol, ya casi puesto,
no puedo encontrar tu boca,
¿dónde está que no la veo?…
doctorpoeta