ROMANTICISMO: SUEÑO Y PESADILLA
Si ser romántico significa deambular por la vida con un ostensible “despiste estructural”, que provoca la desvinculación de los sentimientos con cualquier atisbo de protocolo y aceptar la consecuente aparición, desde el punto de vista de las emociones, de reacciones imprevisibles, sin moldeamiento, medida, ni proporcionalidad adecuadas al rango de los impulsos vitales, no cabe duda que soy romántico.
Se entiende, pues, que mi personalidad pueda tildarse, para bien o para mal, de sensible, a veces sensiblera, fantástica, también fantasiosa, enamoradiza, también entregada, dócil, cuando no huidiza, sentimental, soñadora, nostálgica, original, rebelde y vulnerable a las frustraciones; podría tender, a veces, al egocentrismo y es muy frecuente la auto-reprimenda, tras caer con facilidad en el absurdo, cuando habría sido, del todo, evitable. Soy chovinista exaltado:. ¡Cómo mis patrias, ninguna!
ROMÁNTICO A CARTA CABAL

doctorpoeta
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