REFUGIADOS: HACIA LA SENSIBILIZACIÓN (JORNADA MUNDIAL)

¿Por qué «refugiados» cuando su refugio es pocilga? Refugiado, yo, calentito en mi sillón, dispuesto para almorzar. En este insano relax, un bostezo de hambre-sueño me lleva a reflexionar, aunque no sea buen momento. Para agravios comparar ¿sería justo renunciar a la extra, ya abonada, al consumo y su fiereza, a tantas noches mundanas de francachelas y danza y a esas ciegas pasiones que deshilan los encajes en la ropa de la cama?…

Me «empapa» el telediario de aquel llanto inconsolable, en escenas increíbles de miedo, frío, muerte y hambre; con la cola de una gamba el gaznate se me atranca, pero el remedio es divino degustando vino fino que suaviza mi garganta; llega el alza de la bolsa y se cambia, a regocijo, lo tremendo de aquel drama; otra buena gamba blanca, tan grande como sabrosa, he engullido, bien pelada y bien regada con el mejor de los cavas; de repente, mi hambre amaina cuando la tele me avanza, en un dossier, al final, el desplome de valores y un quebranto en las finanzas. Y, pasado otro mal trago, aún así, oigo en el alma, desde un hueco aunque poroso, elevarse un sentimiento de dolor por la desgracia quedando, en segundo plano, tanta fiebre y tanto llanto, sin saber qué son juguetes, tapados con barro y mantas; aspirina e ibuprofeno, serían el mejor regalo; depresiones, desencuentros y niños que viven muertos; la hambruna es insoportable, violaciones, sufrimiento…..Me he enterado y, cómo no, clama al Cielo mi lamento; es que soy un hombre bueno, aunque tengo la esperanza de que puedo ser mejor, si la bolsa fuese al alza.

Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros

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