Regresa, a mí, del bullicio;
trae a mi silencio tu alma;
¡ambos, solos; tú y yo …
Seda nervios, ven en calma
¡Un honor, que yo te espere,
un placer, que ya anhelaba!
Vuelve aquí
porque fallezco;
resucítame bailando,
bien juntitos, muy despacio
que, cuando el alma esté ardiendo,
bien le viene, un ritmo lento,
punteado en la guitarra.
Y cierto, si tú lo quieres,
musitemos y brindemos;
alcemos cava y pactemos
un ansia de amor eterno,
sin despecho ni nostalgia.
Entre suspiro y suspiro,
un te quiero, tragos, besos…
Y al segundo tintineo,
nuestra canción cantaremos,
baladas, algún bolero,
tangos que hablen de celos,
un tema de Manzanero
y, moonwalk, bailemos suelto.
Si nos sentimos cansados,
en el diván posaremos
y, para templar el fuego,
¡agua fresca beberemos.
Pasar mi mano, yo anhelo,
por tu talle de sirena
y su imponente tallsdo;
parece un reloj de arena,
cuyas formas, cuando ondean,
hacen que el tacto estremezca.
Llegada la noche al cierre
y.el amor, postergue el sueño,
yo mesaré tu pelo
y, al tiempo que nos besemos,
apretaré tu cintura,
para detener el tiempo.
¡Y mi dicha, que es notoria,
ahora que solo pienso,
imagina el remanente
cuando, llegada la hora,
respiremos cuerpo a cuerpo
y el aroma a incienso llegue!
doctorpoeta
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