¡En fin mujer! Gracias por ser la realidad de los sueños más sublimes. Cuídate, buscándote en ti misma y no siguiendo por los caminos que vociferan tu nombre y lo van deteriorando. Te podrás convencer de tu bondad, pues eres mejor, infinitamente mejor, de lo que aparentas y de lo que tú crees de ti; todo el vigor del orbe se dulcifica en tus adentros, listo para lanzarlo en aquellos instantes en que la Humanidad lo necesita. Hay constancia en la historia, en los mitos, en los versos, en los sueños…
Gracias desde mi corazón.
Permíteme besar tus delicadas y, al mismo tiempo, enérgicas manos.
doctorpoeta
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