No vagará la musa pues la vida, renacida del silencio, anima el día:
Lindos trinos de jilguero, el canto de un gallo impío, los carillones de misa, bromas, romances, sonrisas, un suspiro…
Nos miramos, tú y yo, al arrullo de la dicha que del sueño se espabila.
doctorpoeta
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