Tu mirada no es reojo,

es sonda a mi pensamiento:

todo lo sabes de mí,

mucho más que yo te cuento;

me contemplas en mis sueños,

también, cuando estoy despierto,

siempre sales al encuentro.

Vienes donde van mis pasos;

estás donde los comienzo:

vaya arriba o vuelva abajo,

si me siento o me levanto,

en la briega, en el descanso,

necesito de tu aliento;

acicate en la escalada,

hacia los porches del cielo,

subo a impulso de tus alas

velando, por si me estrello,

de mi rumbo y mis anhelos.

Hacia el alba despegamos,

levitando cara al sol;

aceleras tu aleteo,

cuando oteas, en alto vuelo,

al ángel con su escuadrón

que no piden documentos,

y hacen pasillo de honor.

doctorpoeta

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