
TEN PRESENTE Y NO LO OLVIDES
No contemples distraído la angustia de un pueblo hambriento y sus lamentos «a gritos» que traspasan las paredes enguatadas donde vives. Aunque tapes tus oídos, los percibes con estruendo y es cinismo simular que no es contigo.
¡Pon oído y mantén la puerta abierta, porque están pidiendo auxilio antes de que tú lo pidas; puede que ahora resistas, pero en un tris o en un decenio; mañana por la mañana; a la vuelta de un minuto, o tal vez minuto y medio, pasar de decir «lo siento» a ser un hambriento fino, es sólo cuestión de tiempo!
doctorpoeta
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