
TEN PRESENTE Y NUNCA OLVIDES
No contemples distraído
la angustia de un pueblo
hambriento
y sus lamentos «a gritos»
que traspasan tus paredes,
reforzadas de aislamiento.
Aunque tapes tus oídos,
con estruendo, los percibes
y es de cinismo cretino
simular que no es contigo,
que es cosa del mal momento.
¡Pon oído
y mantente muy atento,
porque te piden auxilio,
ahora que estás a cubierto.
Puede que ufano te niegues,
pero mantente ceñudo,
que sea en un tris, o en un
decenio;
mañana por la mañana,
a la vuelta de un minuto,
o tal vez minuto y medio,
pasar, de decir «lo siento»,
a ser un hambriento fino,
puedes quedarte sin techo!
doctorpoeta