
No aceptes juicio del necio
ni del procaz seducción.
Para repeler su afrenta
hay que tomar posición
pues sus ecos llevan paja,
miseria y desolación
Por mi alcoba, en derredor,
los sueños borrosos son
y, sin arraigo, se escapan,
huidizos, sin ilación.
Los ojos alicaídos,
soportan plomo, los dos
faltos de reparación;
escuece la conjuntiva,
por llanto sin redención,
y hay que bajar la mirada,
por la ventisca, infectada,
de trizas y decepción
¡Rolará a brisa mañana!
doctorpoeta
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