
Con la ayuda de un café
mi ojos se están abriendo;
entonado, podré ver
hacia dónde tiraré
y cómo empezar de nuevo.
Las puertas del día se
abrieron,
pasé el quicio y cavilé
si sería perder el tiempo
si ignorado pasaré,
en qué sitio me pondré
y a qué monserga me enfrento.
Y si, en algo, yo intervengo,
contento regresaré.
doctorpoeta
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