
Es mi amor que, como ungüento,
te va untando en suave frote.
A tu alma, van llegando sensaciones
que me piden que no deje de frotarte;
le propongo que, es humano
y de cristianos,
disponer de algún descanso,
que atempere el sentimiento
y cederle, a la pasión,
cómodo asiento.
doctorpoeta
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