
Conectar con Dios no es llamar a un número de emergencias. Con el ánimo de tu semblante, podrás departir con Él; jurarás tu afán de reconquista y te guiñará, complacido, cuando el amor transite, desde la quintaesencia de los sueños, donde todo es posible, hasta el vergel de los besos, donde todo es real.
Que iniciéis el camino, con buen pie, en este martes lectivo que, por qué no, podría ser crucialdoctorpoeta