Por las rutas más ineptas

me han llevado

tras el muro que ofrecieron

traspasar;

no me queda más opción que

soportar las aranas sin peana

y sin fuste  argumental.

Letras tristes sin decoro

ni rigor gramatical;

leyes turbias, insolentes,

imprecisas, maniqueas

que colaron de improviso

sin, a expertos, consultar.

Nunca alegan que, quizás,

se hayan pasado;

pero el yerro es tan humano

que una especie “superior”

se arrogará, como acierto,

el error demoledor.

Ora marcho;

si me dejan, ora vuelvo;

tengo edad y ya es verdad

que es mi tiempo de soñar

y tener tranquilidad,

pero no puedo aguantar

por la cruel incertidumbre

de quienes vienen detrás:

mis tres hijos, cuatro nietos

y un gentío descomunal

que, indignado, esperará

doctorpoeta

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