
CUANDO TUS PAJES ME ABRAN
Desde mi esperar abajo, vi lucir tus grandes ojos y tu cara sonrosada; luego, sugerí a mi sueño que, a tu reinado, me aupara; cuando tus pajes me abran, tu nombre reclamaré con los puños apretados; ya en mi pecho recostada, mis labios acercaré a tus sienes perfumadas y mesaré tu cabello con el satén de mis manos.
Me asentirá tu suspiro y después, ya relajados, “hasta siempre” nos diremos, porque, a besos, fue pactado.
doctorpoeta
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