EN LA OCTAVA
¡Cuanto dolor, Madre mía;
nadie, como tú, ha sufrido!
La dulzura te hace fuerte,
mi corazón, no se siente
y me ofreces transfusión
con sangre de tu pecho,
herido.
¡Excelso nombre DOLORES!
Mi más cordial deseo de FELICIDAD, pasado el Sagrado Trago.
¡Salve!
doctorpoeta
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