
ACOPLAR ES LA CUESTIÓN
El equipo RECEPTOR de las emociones en el hombre, situado en los cromosomas de las neuronas XY, es incapaz de registrar por “capacidad insuficiente” LA GRAN CANTIDAD DE ONDAS EMOCIONALES lanzadas por el equipo EMISOR, desde los cromosomas de las neuronas XX de la mujer.
Al equipo RECEPTOR de las emociones situado en los cromosomas de las neuronas XX de la mujer, NO LLEGAN DEMASIADAS ONDAS desde el equipo EMISOR de las neuronas XY del hombre, por lo que, en gran medida, su aforo, permanece desocupado
Las interacciones emocionales, de tanta influencia existencial, que se cruzan entre ambos sexos, en general, difieren tanto en calidad como en cantidad y son similares en contados momentos. El ajuste, para lograr una adecuada redistribución, no es cuestión algebraica, conductual, ni ideológica; por fortuna, la Biología y sus maravillosas «hazañas», intervienen en la adaptabilidad de emociones contrapuestas, como las del AMOR: Se despiertan sentimientos de intercambio entre personas biológicamente diferentes, más frecuentemente, de distinto sexo, aunque también del mismo, con el mandato de acoplarse. El amor, entre personas del mismo sexo, podría explicarse desde el punto de vista biológico, porque al ser, los implicados, portadores de perfiles hormonales con predominio masculino o femenino, nunca son equivalentes y, por lo tanto, acoplables.
El sentimiento de ODIO aflora cuando, por diversos factores, el acoplamiento, o no se produce, o se despilfarra.
¿Podría ser amar acoplar, de manera prodigiosa, las benditas diferencias biológicas entre los seres humanos? Creo que podría ser una buena definición.
También pienso que, la versatilidad del sentimiento entre humanos, está relacionada, de manera proporcional, a la consistencia de ese acoplamiento.
Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros
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