Anoche te amé dos horas;
midió el tiempo, el corazón;
el tuyo, fuera de horario,
sí o no… ¿cronometró?
Y tampoco, yo lo intuyo;
pero, el mío, de tanto amor,
un latido, a la sazón,
se escapó del ritmo alto,
y, al forzarme, en un abrazo,
un mareo, me amagó.
Hubo tiempo de descuento,
reanimado de aquel lapso…
¡Con un beso remató!
doctorpoeta