
Los políticos «olvidan» que los docentes, en su mayoría, son seres con alta capacidad discriminativa, de raciocinio, de análisis y de criterio profesional y no tontos útiles manejados para la imposición de un programa educativo sectario y clientelar; también el alumnado, padres y entorno, en muchas situaciones y circunstancias, “entran al trapo”, voluntaria o involuntariamente, del sistema embaucador. Lamentable
doctorpoeta, feliz vuelta al «cole»
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