
Ha desaparecido la idealización de la democracia; el indudable objetivo de los “aparatos”, se ha prostituido hacia un descarado y fraudulento alcance de intereses, para lo que todo vale, hasta fechar las elecciones un 23 de julio. La integridad de su esencia se hace trizas con un pragmatismo pseudopolítico, maquiavélicamente, sectario y circunstancial.