Hay quienes, creyéndose libres, alardean de una mal interpretada libertad, sin percatarse de “haber picado el anzuelo”, al ser utilizados como voceros ideológicos.
Alentados por sus “deslumbrantes” mentores, blanden las “banderas de la radicalidad” que no son más que imprevisibles reacciones de despecho, movidas por el descontento con sus propias y perfectibles realidades; también por la obstinación de su vanidad. Son los denominados “ultras”, en todas sus acepciones, porque se colocan “más allá” de la línea roja de la convivencia
doctorpoeta
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