
No temas nada y espera
porque al País de la Vida,
dulce patria de los vivos,
lo quieren robotizar.
Pero hay poco que temer
y, tampoco temblaremos,
porque, es VIVIR, la panacea
contra el horror de este mal.
Un refugio construiremos,
blindado de tanta inquina,
donde soñemos los dos:
¡Desconectará el amor
transistores y bobinas;
a sudar comenzaremos
con los besos, los abrazos,
los susurros, las caricias
y el deseo «demoledor«
que, al final, satisfaremos!
doctorpoeta