ROTUNDA FEMINIDAD

¡MADRE!,

Te vi en sueños

¡Jo, qué beso pude darte!

y, tanto quise apretarte,

que resucitó tu anhelo.

Y al ver tus brazos delante,

me quedé tan boquiabierto

que, afeitado y bien despierto,

me arrojé para abrazarte.

¡Que seas feliz en tu Cielo!

Tony

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