Salvo desviaciones nosológicas, tóxicas o sofrológicas, ladinamente empleadas por la ingeniería social mercenaria, nada goza de más libertad que la imaginación humana.
doctorpoeta
Salvo desviaciones nosológicas, tóxicas o sofrológicas, ladinamente empleadas por la ingeniería social mercenaria, nada goza de más libertad que la imaginación humana.
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