
ESPEJITO…
¡Muy buenos días!:
Doblo el pijama, ando con tiento
y, en la pared,
alguien me llama, parece atento,
y, hacia el espejo, los ojos vuelvo.
Quiero encontrarme, cuando
me acerco,
entre el reflejo de tantos «tragos»
en mi recuerdo
y, con paciencia, la perspectiva,
aun sin querer, me deja un hueco
Saco la lengua, ¿irreverencia?;
llega un bostezo y ojos que cierro;
brazos que estiro, ojos abiertos,
¡por muelas, huecos!;
la “campanilla”, de rojo intenso.
muda y henchida;
la frente enhiesta;
la boca cierra, ¡moscas no entran!
y un rictus breve, con interés
que, simulando, la cara alegra.
Y es que este espejo me “lleva
al huerto”;
tal vez fue alguien quien lo pusiera
pues el semblante es puro invento
aunque yo fuera por mis adentros.
Podría ser uno que fue y se vuelve
que llora y ríe, intermitente;
si tuvo ayer, ¿podrá tener?
pues lo aseguro, nada al presente.
Pues nada más, ¿habrá café?
tras escribir, ¿almorzaré?
¡dicen que es sano poco comer!
¿Y merendar? Puede tocar;
aunque, a cenar, resistiré.
doctorpoeta
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