¿Tendría que ocultar que expreso mi arte
en silencio?
¿Tendría que negar que, mi ser, es gusano de seda,
reptando en la tierra?
¿Hay trinos intrusos en otoño?
¿Tendría que negar que huyó ya el invierno
si llega el azul, con brisa y con sueños,
y asoman colores, aún de diseño?
Y aquí llega Dios, presto al Juicio Final,
por jardines del hombre.
que grita,
sea que lance ladridos al cielo,
sea que calle
y negarlos, jurando,
a quién ha de escucharle.
Dios se calla; ya no escucha burbujas
que estallen al aire, sórdido aire,
ese aire, tan raro, que nunca fue aire.
doctorpoeta