
¡Oh, crisálida que aguardas
el despliegue de tus alas!
No se ven, pues no han salido;
volará en cuanto salgan
y lloraré si se ha ido.
Para llevarme contigo,
me citaste, mariposa,
y olvidé dónde había sido;
si en un pétalo de rosa,
no entendí que era la roja;
si en el envés de la hoja,
soy daltónico perdido.
Fue en la espina;
ahora recuerdo
aquel pinchazo sufrido;
quise levantar el vuelo
y al ver que sangraba el dedo,
quiso curarme mi rosa
y no pude volar contigo.
¿Volverás mi mariposa?
doctorpoeta
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