
HABLAR POCO, HABLAR MAL
¿Cuándo un niño no habla bien porque padece DISGLOSIA?: Cuando hay alteraciones en aquellas estructuras de la boca que alteran la posición y el movimiento, generalmente de la lengua, para la correcta articulación: frenillos (de la lengua, de los labios), dentición anómala, hipertrofia de vegetaciones con su timbre característico, desviación del tabique de la nariz. El tratamiento debe ser correctivo de la anomalía anatómica y posterior técnica logopédica.
¿Y cuándo, porque padece DISLALIA? Cuando, sin existir alteración anatómica, lo que no funciona bien es el mecanismo de la fonación: No pronunciar bien la S (no la final, sino la inicial o intermedia del fonema), se llama sigmatismo; si afecta a la RR, rotacismo; si la afectada es la L, lambdacismo: Si es la G, gammacismo y si es la D, deltacismo. En la corrección de la dislalia, sólo se utilizarán técnicas de logopedia.
¿Y si padece DISLEXIA? Es el trastorno del aprendizaje más frecuente y afecta al 15 % de la población, con fuerte carga hereditaria. Se percibe como una clara dificultad para aprender a leer porque, aunque reconozcan letras y palabras (grafemas), no saben pronunciarlas (fonemas): Confunden letras, sobre todo las de grafismo parecido, permutan o invierten sílabas; les faltan o les sobran letras al leer o escribir y les supone un sobreesfuerzo continuado La inteligencia, motivación y escolarización de estos niños son rotundamente adecuadas a sus edades cronológicas. El diagnóstico precoz colaboraría con el éxito del enfoque y de las técnicas psicopedagógicas al respecto.
Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros
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