ÉRASE UNA VEZ
Una persona pública, teniendo en cuenta sus atribuciones, adquiere la potestad de tomar decisiones, aunque debe asumir las consecuencias de las anomalías y/o perjuicios que, de ellas, se deriven.
El «regateo» a la responsabilidad, entre cortinas de humo, es lo más obsceno y cobarde que se puede decirse de un mandatario.
doctorpoeta