
Los partidos “pseudo-políticos” han degenerado a lobbies, o super-empresas, cuyo organigrama se ha desvinculado de todo tipo de matiz ideológico. Catalogar de “fachas”, “rojos”, etc. y lo que es peor. provocar enfrentamientos, entre los respectivos seguidores, no sería más que una treta para reconcomio de la clase gestora; una engañifa con vistas a los sufragios y al logro de representación.
doctorpoeta
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