
PERO, ¿DÓNDE LA TRISTEZA?
Como no faltan palmeros, canta y baila el visionario «saliendo por peteneras». Otro gallo cantaría, para la hacienda y la vida, cambiar de forma y manera, acercarse, en comandita, a nuestro colosal tablao y disfrutar del «jaleo» cuando el «palo» es bulería o un «aire» que a fiesta huela.
doctorpoeta