En tu ausencia
se estremecen mis ojos de plomo,
caídos e inertes.
¡Anhelo la luz de tus días,
alumbrando
el umbral de mi alma
que rilaba en tinieblas!
Muestra, el espejo del agua,
recuerdos y sueños
que, al chocar,chapotean,
el horror de mis ojos,
hinchados de pena
y tu aplomo, doncella del prado,
entregando tu amparo
a la brega terrena.
Me embelesa el delirio
y sediento,
necesito saciarme en tu fuente
y jugar con tu encanto,
sonriendo en la hierba.
Vil quimera,
abatida en la suerte;
el reflejo impostor,
de repente,
se pierde, en el gris de la nube
y se ahoga,
en la onda mordaz,
de la aleta de un pez,
que, nervioso, se mueve…
doctorpoeta