¿ANSIEDAD? ¿OBSESION? ¡YA ESTÁ BIEN!
Pienso y apelo a nuestra capacidad de rescate de la adversidad. Hay que exigir, del pensamiento, contrarrestar la indeseable acción que, sobre él, ejerce la aparatosa convivencia, donde la prisa y el inconformismo, zarandean sin rubor, nuestro equilibrio emocional.
No debemos resignarnos a ser veleta en el vaivén de la energía, caprichosa y transformada, que dimana de la irracionalidad, en perjuicio del equilibrio y la felicidad; merece la pena el esfuerzo en conseguir la querencia de un efluvio, encauzado y positivo, que inunde de ilusión los compartimentos de la existencia.
Seduce y reconforta la irrupción, desde el letargo, de esa fuerza centrífuga que dispersa la obsesión, cazadora furtiva de la prudencia y manipuladora del sentimiento.
Importante es saludar a la ansiedad que nos alerta de la polución de la mente despertando nuestro el interés por el filtrado de pensamientos: con rigor, sólo flujos de energía límpidos, puros, atrayentes y positivos, deben acceder a las neuronas, blindados a sombras y perversiones.
Antonio C. Rodríguez Armenteros
