Es evidente la introducción, con fines doctrinales en los programas educativos públicos, de “pautas” tóxicas, redactadas por ingeniería social a sueldo de la clase dominante.
La infravaloración del orden, mérito y esfuerzo; la ausencia de adiestramiento para desarrollar la psicomotricidad de la audacia, de la creatividad, del coraje para rectificar; la agilidad condenada a la pasividad para conseguir respuestas mentales lentas e irracionales, son las maquinaciones al uso.
El aprendizaje solo debe resultar de la búsqueda inquieta, impaciente y permanente de las cuestiones a conocer. La duda es la fuerza motriz del conocimiento y, solo trabajada por la machaconería de la voluntad, por la capacidad discriminativa y por el interés, pudiera ser posible seguir los pasos para despejar la incógnita.
doctorpoeta