
Es ruinoso, el tal buenismo,
que se «vende» como avance:
nos sumerge en el marasmo,
destrozando lo que es bueno
y lo deja renqueante.
Maquina la «diplomacia»,
que con risitas y escarnio,
hace proverbial la pena
que nos conduce al desuello
como ovejas trashumantes.
El oprobio a gente buena
es maniobra constante:
los insultos, el desprecio,
comprar votos, con un euro,
son afrentas miserables.
doctorpoeta
Comentarios recientes