Percibo, en los padres de ahora, que son más dados a tener inseguridad y muchas dudas relacionadas con la actitud, también con la aptitud, para intervenir en la evolución favorable de sus hijos; son frecuentes los complejos de culpabilidad y reproches, muchas veces infundados, aunque muy proclives a la ruptura. Digamos que les ha tocado, seguramente, la peor época para ser padres.
La solución pasaría por la multidisciplina; un ambiente de estabilidad socio-económica y de conciliación laboral, sería básico para la mejor adaptabilidad; la ética, en sus contextos biológico y antropológico, aportaría una base formativa imprescindible para el estímulo racional de la convivencia.
En el aprendizaje compartido de saber estar “a las duras y a las maduras” estaría, creo, la clave de una afable vida en común y por supuesto reivindicar, con sentido y ocasión, la dignidad del varón, cuya estigmatización sectaria es un factor, creo que determinante, que abre la espita de sus reacciones de crueldad.
doctorpoeta
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