
EN CLAVE
De insolencia pecaría, intentando sonsacar los secretos de tu alma. Me basta con entender el dossier de tu sonrisa y el edén de tus caricias cuando, a mí, te has entregado: recado subliminal, dictado por tu silencio. Y ahora, en esta noche de encuentro, con la alcoba desastrada, el relax nos lleva al sueño para juntos despertar.
¡Sin menester de indagar, tanto amar, me ha revelado la clave de tu misterio!
doctorpoeta.
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