
¡Papá cuánto significaste!
Sentaste cátedra, cada día, en la Universidad de la Vida, en cuyo aprendizaje nos fuiste involucrando.
Esposo, amigo y compañero irreprochable, siempre tomaste las decisiones con prudencia, método y sabiduría; nunca ejerciste como buenista inmutable y, mucho menos, como coronel de regimiento sino, simple, llana y cordialmente, como PADRE. Gracias por habernos transmitido tu genética alucinante; es un “pasón” oír que se nos nota…
Besazos
doctorpoeta.
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