
¡PERO, ES QUE MI NIÑO; ES QUE MI NIÑA!…
Muy equivocada, y tremendamente nociva, es la obstinación por educar, y/o educarse, hasta la perfección. Las metas inaccesibles provocan frustración, claudicación y fracaso, siendo más vulnerables las inteligencias privilegiadas a las que se les suele exigir de manera irracional. Por este motivo surgen, no pocos, problemas que buscan solución en la clínica pediátrica.
Por favor, ¡poned límite a los sueños!
doctorpoeta