
Con perspicacia y con calma,
lucharíamos contra el dicterio,
con menor desconfianza
y con más convencimiento.
Dejemos las almas dentro,
porque, si del cuerpo escapan,
son largadas al infierno;
y aunque es discorde y complejo,
procuremos que no salgan.
Cantar victoria es de carca;
de facha, rogar al Cielo;
mantengamos el secreto
de otros planes, por supuesto:
que amanezca una mañana,
bloqueado el metaverso,
es la contra más sensata.
¡Vamos a ganar los buenos!
doctorpoeta
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