Arrancaría de cuajo la raíz del odio,
cirineo del pesar
y laudista del sonar de tus canciones;
en papiro, en papel,
o en estrías de la piel,
trazaría, con buril y con deseo,
el cosquilleo del amor,
desde tu espalda a mi torso.
Sí, sí, sí, con las almas bien unidas
y las manos de los dos,
se habría quedado zurcida la soledad del guiñapo,
ni surgiría la amargura,
en los juegos de hambre y sed;
levantaríamos las rodillas doblegadas
y seríamos la veleta,
en el aire bonancible de la dicha,
el cauce de la savia en primavera,
y del plasma que circula por las venas…
¡Pues, mi vida, cuida mucho el corazón,
que hay movida!
@doctorpoeta
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