Junto a ti, al abrir la madrugada,
no percibo estar despierto;
nuestras vidas, tan unidas
vuelan alto, allá en los sueños.
Cuando el orto nos deslumbra,
el despertar me alucina;
desperezo y, movidas por tu
abrazo,
planean mis alas virando
al umbral de tu hermosura.
Mi tacto
se entrecruza con el tuyo
y, por rutas insondables,
van degustando ese zumo,
por alquimia, elaborado
y aderezado en su punto.
Mi sentir, entusiasmado,
al orto mira
y, escalando hacia mi clímax,
en el tuyo ha recalado…
¿Podría, tu dueño, yo ser
para amarte y conseguirte,
con suspiros y caricias
porque, en los sueños, tu amor,
con dulce pasión confita?
¡Quiero empacharme en tu cuerpo
degustando su delicia;
y, también, bueno sería
retornar a la ilusión
si lo ordena el corazón,
al volver de la rutina!
doctorpoeta
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