EL DERECHO A LA EUTANASIA
Ya se encargaron los medios, para mí de forma poco honesta, de la operación «lavado» para inculcar lo tremendo de las situaciones de pacientes terminales y su entorno, que por supuesto son trágicas e insoportables, tanto para el paciente como para sus allegados tal y como se pone de manifiesto en las grabaciones exhibidas de ciertos casos, escogidas por ser historias desgarradoras. Lo que nunca aparece, quizás para que la sociedad no digiera más que una idea única sobre esta problemática, es que existen, no como innovación sino desde tiempo inmemorial, métodos paliativos que bloquean con seguridad y rotundidad, el sufrimiento del paciente, y por ende, descargando a los allegados de tensiones, nerviosismo y descolocación que provocan estas.Doy fe que mi padre, desde una situación clinica insoportable para él y para todos, se llegó a un desenlace de una manera sosegada y natural, aunque nos viéramos privados de su conciencia pero no de su presencia.
El argumento, tan manido, de la voluntad del propio paciente, podría estar desvirtuado por varios motivos. Seguramente el estado clinico terminal influya sobre su propia capacidad volitiva; también, en muchas ocasiones pudiera ocurrir que no se aplican de manera eficaz los medios paliativos porque el paciente no está ingresado (tal vez por decisión familiar), por un alta sin rigor, prescripciones no demasiado drásticas o protocolos inadecuados, con utilización de fármacos escasamente eficaces. De ahí que el paciente continúe, de manera evitable, soportando cruelmente el sufrimiento.
Transmito mi punto de vista sobre esta problemática sin ningún tipo de influencia política, religiosa o moral, sino desde mi óptica personal, estrictamente ética y profesional, obligado por lo que un día, asumí, en el juramento hipocrático.
Convencido total, el próximo lunes acudire a la notaría para incluir en mi testamento la decisión de rechazo para que, en NINGÚN CASO, me sea aplicada la eutanasia.
doctorpoeta
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