La racha de viento que sopla la cima,

acama los trigos que frenan su afán,

la azul melodía que llega con trinos

alegra ventanas abiertas de amor.

El monte se allana:

sólo queda  un otero que los sueños vigila

y contempla la vida; es también mirador

y, como el campo se ensancha se amplió el

panorama

y la inmensa añoranza se observa mejor.

Molturando duras rocas,

las olas arremeten

con dureza,

receban la playa de arena

atrayendo a los bañistas, 

que toman el sol.

No hay grilletes y tampoco adversidad;

la distancia se aproxima

los talantes, que, engañando, te idiotizan,

cambian, de pronto, a favor;

no hace falta mascarilla ni arremete la

inflación…

¡Ah! y la luz es gratuita

doctorpoeta.

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