El rigor filosófico, activamente trabajado, debe reducir al absurdo los sofismas aberrantes de la ingeniería social. Hoy, más que nunca y como un faro en la niebla, tiene que deducir el mejor camino conductor, para un imprescindible giro de la conciencia que, de forma pasiva y manipulada, baja dando tumbos por veredas pedregosas
doctorpoeta.
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