
LA LITURGIA DEL AMOR
No es suficiente con creerse profundamente enamorados; además, lo metafísico, lo sublime, lo esencial, la estabilidad anímica y el sentimiento de felicidad, han de engalanarse con un impecable aspecto personal, con una cuidadosa exquisitez en las formas y con la cordialidad de un diálogo participativo, fluido y adulador. Un perfume, adecuado al momento, debe impregnar las sensaciones de seguridad, estabilidad, fortaleza, dignidad y cordialidad que el amor, bien entendido, depara .
doctorpoeta
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