Vivo sólo y desoído; sueño con tu presencia, pero patina la mente por la helada realidad.

A oscuras, me parece contemplar, el despojo de mi alma cabizbaja y apagada, colgada en el bamboleo de un hilo.

Porque, cuando me despierta el alba, si has llegado, no te visto entre los rayos de sol que sacan la ventana a escena.

Quiero soñar y tu recuerdo me invita; aquel muñón del alma que, de la inercia pendía, regenera y toma cuerpo y su luz, se hace más viva.

Y, enfocada tu figura, mi corazón se dispara pues nunca tendré, en mi vida, tesoro de más valía.

Te propongo una gozada:

Tirar de mundología y poner el decorado, placentero y desahogado, para el resto de los días:

Enséñame a cambiar el mundo para achicar su cuantía; de intangible, su neblina, tenemos que sofocar y el eco de mil baladas, ufano, podrá escuchar; él, también, tarareará; nos atraparán los besos y, una vez que respiremos, como podremos volar, bajaremos desde el evo; me despertarás al alba…

¡Ahora sí lo viviremos! Por la Luna y los luceros, por la montaña y el mar, por el pasillo de estrellas, repicando las campanas de la iglesia de San Juan.

doctorpoeta 

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.