SOLOS, SIN NIETOS
Regresa a mí del bullicio,
trae a mi silencio tu alma;
ambos solos: tú y yo.
¡Seda nervios, ven en calma:
que un honor es esperar
el placer que ya anhelaba!.
Vuelve a mí porque fenezco;
resucítame bailando
muy juntitos, despacito
que, cuando prendan las almas,
bien les viene un ritmo lento
para que atice la llama.
Y es cierto. Si tú lo quieres,
cuando llegues, brindaremos;
alzaremos nuestras copas
cuando convictos sellemos
las firmas de amor eterno.
Entre suspiro y suspiro,
un te quiero, tragos, besos,
y acallado el tintineo,
nuestra canción cantaremos;
baladas, algún bolero,
tangos “largando” por celos,
un tema de Manzanero
y, un moonwalk, bailando suelto.
Si disipará el cansancio
en el sofá de dos cuerpos
y para templar travesuras
y la sed por el esfuerzo,
agua fresca beberemos.
Llegada la noche al cierre
y el amor relegue al sueño,
acariciaré tu pelo,
tu talle en reloj de arena
y, al tiempo que nos besemos,
apretaré tu cintura
para detener el tiempo.
¡Y mi dicha que es notoria
ahora que sólo lo pienso,
imagina, el remanente,
cuando llegada la hora,
respiremos cuerpo a cuerpo
y el aroma a incienso llegue!.
doctorpoeta

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