
Eliminar las barreras electrónicas para el acceso de las personas, entre las que me incluyo, a cada vez más sofisticados servicios, muchos de ellos esenciales e ineludibles, teniendo que soportar como si de pasar el Rubicón se tratara, auténticas odiseas, miedo escénico, crisis de ansiedad, complejos, burlas, frustraciones y otras lindezas, es de auténtica necesidad. Cierto es que. la solidaridad de algunos merecedora de un efusivo agradecimiento, aparece algunas veces como tabla de salvación, pero qué menos que, en los establecimientos públicos o privados y en la zona de recepción de PERSONAS, se encuentre al mando del avanzado SISTEMA, un ALMA que nos ayude a tender los berenjenales del progreso.
doctorpoeta
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